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“La sonrisa Duchenne” en la Feria del Libro de Madrid

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El próximo viernes 10 de junio, a las 17:30 horas, estaré en la Feria del Libro de Madrid, firmando ejemplares de mi tercera novela “La sonrisa Duchenne”, finalista del Premio Iberoamericano de Novela Verbum, 2015. Estaré en la caseta 255, de la editorial Verbum. Si estáis por Madrid ese día os invito a pasar por la Feria del Libro, situada en el Parque del Retiro. Estaré encantado de hablar de literatura y de cine con vosotros. Os espero.

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Presentación de “La sonrisa Duchenne” en al Feria del Libro de Santa Cruz de Tenerife

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El próximo día 30 de mayo, Día de Canarias, a las 17:30 horas, estaré en la carpa institucional de la Feria del Libro de Santa Cruz de Tenerife, situada en el Parque García Sanabria de la capital tinerfeña. Hablaré de mi tercena novela “La sonrisa Duchenne”, finalista del Premio Iberoamericano de Novela Verbum 2015, así como de mis otros libros “El peso del tiempo” y “El amor y otras vías de escape”. Contaré con la presentación de la actriz y periodista Verónica Galán. Os invito a pasar por la Feria del Libro de Santa Cruz. Hablaremos de literatura, de cine y firmaré ejemplares de mis obras. Os espero.

 

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Nuestra Justicia, vista desde fuera y desde dentro.

fichero_19327_20090717Transcurridas tanto la X Legislatura como la fallida XI, los problemas en materia de Justicia, lejos de disminuir, se acrecientan. Medidas legislativas tales como la implantación de las tasas judiciales o el límite temporal de seis meses para instruir las causas penales (entre otras muchas) han venido a unirse a la ya tradicional falta de interés por invertir en medios personales y materiales destinados al Tercer Poder, generándose así un clamor unánime entre todos los profesionales del sector (abogados, procuradores, funcionarios, jueces, fiscales, letrados de la Administración de Justicia, etc….). Se trata de quejas que, pese a su contundencia y ecuanimidad, han sido desatendidas con una displicencia que debe provocar la alarma de toda la ciudadanía, habida cuenta de la trascendencia que supone para un Estado de Derecho disponer de un Poder Judicial eficiente, ágil, certero e independiente.

En este contexto se acaban de conocer recientemente dos informes que evidencian más problemáticas aún en el seno de la estructura judicial, y que ponen el dedo en una llaga que venía denunciándose desde hacía tiempo pero que, como es costumbre en nuestro país, estaba condenada a los oídos sordos en vez de a las voces razonadas. El primero de ellos proviene de la Comisión Europea, que publicó el cuadro de indicadores de Justicia de la UE donde se mostraba a las claras la percepción negativa en cuanto al grado de independencia del sistema judicial español, por culpa principalmente de las interferencias del Gobierno y de la influencia de los poderes económicos. “La percepción de la independencia de la Justicia sigue siendo un reto para España”, afirmó la comisaria europea Vera Jourova en la presentación de estas conclusiones, que dejaban también patente el enorme margen de mejora en cuanto al número de jueces por habitante y en la inversión de fondos en este ámbito, comparadas las cifras con las de los primeros puestos de la lista de los veintiocho países que conforman la Unión Europea.

Disolución de las Cortes y vuelta a empezar

congresoAl final las previsiones se cumplieron y el próximo día 26 de junio el pueblo español está llamado a las urnas para elegir, de nuevo, a los miembros de las Cortes Generales. De nada han servido los 25.350.447 votos para el Congreso depositados el pasado 20 de diciembre. Igualmente inoperantes han resultado los 24.869.217 que fueron a parar al Senado. Y lo mismo se puede decir de los cuatrocientos millones de papeletas que se imprimieron. O de los más de sesenta y seis millones de sobres que se encargaron. O de las más de cincuenta y siete mil mesas electorales que se constituyeron. O de los más de noventa y un mil agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que se movilizaron durante aquella jornada. O de los más de ciento treinta millones de euros gastados en dichos comicios. Todo eso parece haber caído en saco roto, ya que los partidos políticos no han sido capaces de llegar a un acuerdo. Los diputados no han alcanzado apoyos suficientes para consolidar un programa de gobierno, de tal manera que no queda más remedio que volver a empezar.

Sin embargo, aunque a simple vista lo parezca, en realidad no estamos exactamente en el mismo punto de partida. La población acude ahora a las urnas con un mayor número de datos que deben ser objeto de valoración, en aras a decidir el sentido de su próximo voto. En estos meses han sucedido muchas cosas. Tal vez demasiadas. Tanto los partidos como sus líderes se han retratado con sus comportamientos. Estos más de ciento treinta días de noticias políticas y judiciales, de votaciones en el Parlamento, de negociaciones, de declaraciones y también de silencios, deben ser enjuiciados y calificados por el cuerpo electoral. Tanto las encuestas como los analistas apuntan a que la sensación de cansancio y hartazgo en la ciudadanía derivará en un aumento de la abstención. Puede que estén en lo cierto y que esta consecuencia resulte incluso comprensible. De hecho, en nuestro ordenamiento jurídico la opción de no acudir a votar puede entenderse como expresión de una determinada voluntad política susceptible de amparo ante los Tribunales.

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea, al rescate del consumidor español

TJUEPese al creciente descrédito de buena parte de las instituciones de la Unión Europea y de sus principales líderes -ganado a pulso en los últimos años, sobre todo, por culpa de las nefastas y arbitrarias medidas adoptadas ante la denominada “crisis de los refugiados”-, parece que hay un órgano europeo que todavía sostiene y fomenta los valores, derechos y principios que (se supone) se hallan en la misma esencia de la construcción del sueño de esa Europa de Libertad, Justicia y Seguridad. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea se ha convertido en la única fuente de buenas noticias que provienen de los organismos comunitarios.

Principalmente en lo relativo a la defensa de los consumidores y de los derechos de los ciudadanos de la UE, este órgano judicial con sede en Luxemburgo ha resultado esencial en la cruzada de miles de personas contra los abusos bancarios. Con sus sentencias está logrando construir una sólida argumentación jurídica contraria a las famosas “cláusulas suelo” de las hipotecas o a los intereses abusivos de las entidades financieras, que contrasta con la sorprendente pasividad del Parlamento y del Gobierno españoles, que por el momento asisten indiferentes a este empeño judicial comunitario en defensa de los derechos de la ciudadanía. Los únicos que parecen reaccionar son sus homólogos en nuestro país, que sí reciben y aplican las decisiones del T.J.U.E., ante la despreocupación del Legislativo y del Ejecutivo por este tema.

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