Monthly Archives: diciembre 2011

LOS PELIGROS DE CURAR LOS MALES SIN DIAGNÓSTICO PREVIO

4703821-man-on-diagram-crisis-3dEn todo cambio de año es habitual hacer balance de lo que ha pasado y, al mismo tiempo, idear propósitos para el futuro que se avecina. Y es en estos momentos cuando las personas, precisamente para afrontar esas tareas que nos esperan, tendemos a poner el acento bien en una visión optimista, bien en una pesimista. En esta eterna pelea entre quienes ven la parte positiva de las cosas y aquellos que solo reparan en lo negativo, considero que ambas posturas son igual de peligrosas. La realidad es la que es, por mucho que algunos la disfracen para resaltar aquellos aspectos que son  más de su interés. Decía el Premio Nobel portugués José Saramago que los únicos interesados en cambiar el mundo son los pesimistas, porque los optimistas están encantados con lo que hay. Asimismo, el Primer Ministro británico Winston Churchill manifestaba hace décadas que, mientras un optimista ve una oportunidad en toda calamidad, un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad. Frente a estas dos posiciones tan antagónicas, yo me quedo con la reflexión del escritor y teólogo inglés William George Ward cuando afirma que el pesimista se queja del viento, el optimista espera que cambie y el realista ajusta las velas. Con la que está cayendo, ni es lícito únicamente quejarse de lo mal que está la situación, ni basta con confiar en que acaben unas penurias que, como dice el refrán, no pueden durar cien años.

EL SUEÑO (O PESADILLA) DE EUROPA

descargaEn una de las primeras escenas de «Gladiator» de Ridley Scott, cinta que en el año 2001 obtuvo cinco Oscar de Hollywood, incluido el de mejor película, se recrea una conversación entre el emperador Marco Aurelio y un general de su ejército. En un momento determinado, el caudillo romano dice literalmente: «Una vez hubo un sueño llamado Roma. Sólo podías susurrarlo. A nada que levantaras la voz, se desvanecía. Tal era su fragilidad. Y ahora temo que no sobreviva al invierno». No puedo evitar rememorar dichas palabras en estos días en los que se habla del futuro de la Unión Europea tras sufrir los ataques de los mercados financieros, después de padecer los perjuicios producidos por las administraciones derrochadoras de algunos gobiernos y todo ello ante un grupo de líderes que no logran ponerse de acuerdo. ¿Es también la Unión Europea un sueño frágil como lo era la Roma de Marco Aurelio?

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